Un estudio del diario.es confirma nuestra tesis que las clases rentistas determinan el triunfo electoral continuado de la derecha en Madrid

La gran obra del franquismo es haber creado un país que se ufana en concentrar la riqueza en el patrimonio y en el ladrillo beneficiando a una amplia clase rentista.

Las clases populares se abstienen porqué la izquierda constitucional no les representa, es hija de la sociedad de los propietarios y del patrimonio.


Un riguroso estudio de eldiario.es sobre la victoria continuada de la derecha madrileña yerra en sus conclusiones.

Los barrios y municipios del sur, como Villaverde, Vallecas, Getafe y Fuenlabrada, se abstienen casi el triple que las lujosas zonas más ricas del norte como Salamanca, Chamartín o Pozuelo.” Esa conclusión estadística concluye para la izquierda en un amargo títular (*1):

“El dominio histórico de la derecha en Madrid: consigue la mayoría ganando solo en el 30% más rico”


Son 3 décadas con el Tamayazo en el dominio absoluto de la derecha. El Tamayazo del 2003, o sea, la compra de voluntades políticas detrás de jugosas operaciones urbanísticas e inmobiliarias permitió mantener la Comunidad de Madrid contra viento y marea moldeando la capital y la Comunidad al sueño de la acumulación de derechos patrimoniales. Es el sueño franquista de una España de propietarios cuyas clases dirigentes y el proletariado de todo el país se ufana en concentrar la riqueza en el patrimonio y en el ladrillo beneficiando a una clase rentista que vive de las plusvalías y de las rentas. Es también, al tiempo, el sueño neoliberal del poder financiero, el paraíso soñado de la banca privada regando con créditos y con las alfombras rojas la firma de hipotecas de las clases populares que sueñan con participar en el festín. Aunque con muchos matices, esa es una radiografía de los perfiles de éxito y fracasos de la sociedad española del último medio siglo que en el inmobiliario y la construcción permitía alargar los negocios asociados al turismo.

Ese es el modelo construido en las postrimerías de los 50 del siglo pasado por la dictadura y abrazado sin rechistar por todos los partidos constitucionales de derecha a izquierda hasta hoy. Barcelona no es una excepción por ello. Como dice el arquitecto Fernando Caballero Mendizabal: Barcelona ha sido una ciudad gobernada por “las izquierdas” casi siempre y es una ciudad neoliberal de manual: gentrificada, invadida por el turismo de masas, contaminada, repleta de exclusión social….

Ni en su particular asalto a los cielos del quincemayismo, con Ada Colau liderando la movilización entorno a la dación de la vivienda al banco y el si se puede, los nuevos liderazgos políticos no han podido escapar al influjo del modelo franquista de desarrollo o como otros la llaman la growth machine. Es el fracaso de la sociedad de los propietarios y las hipotecas, de la crisis del 2007, del sueño húmedo de las clases populares y la inmigración lo que lleva a la alcaldesa de Barcelona a la alcaldía de la ciudad condal.

Tras el derrumbe de un modelo de medio siglo, la vivienda como activo financiero, es donde fracasan “los Comuns”, incapaces de dar un vuelco a ese modelo basado en la VPO de compra, la hipoteca, la venta de suelo público para las operaciones de pelotazo que esperan con ansia las Asociaciones de promotores y la banca. No se trata en este artículo de opinión repasar todos los fracasos de la alcaldía de Ada Colau en una materia tan sensible como la vivienda aunque hay que reconocer que esa partida se lleva hoy uno de los mayores presupuestos de la ciudad. El fracaso se encuentra en la imposibilidad de cambiar el modelo. Los ejemplos más claros son el portazo de las élites de la ciudad al proyecto Habitatge Metropolis Barcelona – HMB.sa- liderado desde la AMB (Área Metropolitana de Barcelona) que tenía detrás el éxito de Gerardo Pisarello consiguiendo un crédito de 125 millones del Banco Europeo de Inversiones para construir vivienda de alquiler social (4.500 pisos) vendiendo suelo público a la iniciativa privada o el desencuentro con las entidades sociales entorno a La Fira o La Vida.

No es muy diferente del proyecto de Ahora Madrid y la candidatura de Manuela Carmena a la alcaldía de la capital del Reino aunque en ese caso es aún peor por las enormes presiones que hay que soportar en el centro del poder político y financiero. Con una diferencia. Barcelona no tiene una operación Madrid Nuevo Norte. La operación Chamartín aprobada al final del mandato de  Manuela Carmena es una sentencia de defunción del proyecto quincemayista de Ahora Madrid. Es una operación urbanística e inmobiliaria de alto calado internacional para atraer los capitales frescos creados por la expansión monetaria de los bancos centrales que han engordado a la banca y a sus fondos especulativos. El ex-regidor de urbanismo de Tierno Galván, Eduardo Mangana, la definió como “Cortijo BBVA”

Con estos mimbres no es de extrañar que las clases populares de los barrios del sur madrileño no vayan a votar pues ni los erigidos o pretendidos representantes de esos barrios logran arañar más que migajas del festín continuado de la derecha en el territorio.

Ni tan solo hay un vuelco en la presión fiscal sobre esos proyectos urbanísticos mastodónticos como Madrid Nuevo Norte que malvenden el suelo público. Las clases rentistas viven así de los pelotazos, de las plusvalías con las mejoras urbanísticas que dignificando los barrios acaban expulsando a los hogares más humildes por la presión sobre la vivienda como activo financiero y de las ventajas fiscales en los Impuestos de Sociedades y de las Socimis y del IRPF para esas rentas desde la entrada en vigor hace más de dos décadas del artículo 23.2 de la Ley del IRPF que concede exenciones y desgravaciones fiscales por alquilar sus viviendas mientras ese mismo impuesto expolia las rentas del trabajo.

Un pacto de Estado donde las oligarquías financieras y de gobierno saben que los activos inmobiliarios son un sustento central del conjunto de nuestro sistema, que pone en el centro a los no menos de 2,5 millones de contribuyentes que reciben algún tipo de renta de alquiler, plusvalías y pelotazos

La desmovilización electoral y el fracaso del SI SE PUEDE frente a la victoria de la derecha madrileña.

ELDIARIO.es dice que “El dominio histórico de la derecha en Madrid se consigue la mayoría ganando solo en el 30% más rico de los percentiles de más renta” que es resultado de:

  • la diferencia de participación entre las zonas ricas y pobres,
  • la mayor hegemonía de la derecha en las áreas con más renta que la de la izquierda en las zonas con menos renta media y
  • la segregación de inmigrantes en los barrios y municipios más empobrecidos de Madrid.

La movilización de los votantes de la derecha, de las clases rentistas, tiene su base en que saben qué determinados partidos van a conservar sus privilegios que les aseguran esas rentas vitalicias que les permiten que “… las rentas más bajas y precarias —arrojadas al mercado del alquiler—, alimentan y sostienen los niveles de renta de estas clases propietarias. Esto hace que el aumento de rentas de alquiler se deban vincular también a condicionantes propios de las clases medias, como la pérdida de ingresos por vías salariales tras la crisis de 2008. Pero también como vía para sufragar con estas rentas extra los servicios privados de cuidado (residencias, seguros, cuidados personales) a los que no llega nuestro sistema de bienestar…” como señala el compañero Pablo Carmona en La Patronal del alquiler. Privilegios tangibles en el día a día y muchos otros que nos los podemos comentar hoy.

La desmovilización de los votantes de esa “izquierda constitucional del régimen del 78 heredado de la dictadura se basa en que la experiencia acumulada de años los programas políticos que son promesas de futuro, bonitas palabras huecas, que nunca se cumplen porqué en el asalto a los cielos del poder municipal y incluso parlamentario, de la izquierda quincemayista y las jóvenes generaciones ilusionadas, ese poder esta más vacío que nunca secuestrado por las élites del IBEX35 y especialmente las élites financieras patrias y las otras del BCE. Ninguna de las promesas se cumple y sólo hay más del modelo de crecimiento franquista: Habitatge Metropolis Barcelona, La Fira o la Vida, Madrid Nuevo Norte.

Para qué votar!

Nosotros planteamos a las organizaciones sociales y a los partidos políticos que están empecinados en servirse de esa vía que no lleva a ninguna parte que hay que sentarse y replantearse toda la estrategia en nuestro caso del derecho a la vivienda sabiendo que la tramitación de la Ley del derecho a la Vivienda nos da una oportunidad más que modificar las condiciones objetivas de ese derecho. Lo planteamos seriamente con toda humildad a las organizaciones de #iniciativaleyvivienda después del sonoro fracaso de las movilizaciones del 21-M en todo el Estado.

El mismo error en la convocatoria y sobre todo en las demandas. Centrar toda la presión social para un cambio normativo como es la regulación de alquileres por topes máximos cuando ha fracasado allí donde se ha aplicado y además la Autoridad Independiente Fiscal española -AIREF – pide que se legisle las ventajas fiscales a alquileres sociales o que el Constitucional alemán acaba de tumbar esa ley de Berlín-Estado cuando el PP ha recurrido la ley catalana de moderación de rentas en el Supremo. Las clases populares de los barrios no quieren una ley que no sirve, lo que necesitan es una rebaja substancial de los alquileres que soplo puede venir por la via fiscal que es legal y progresiva.

Olvidarse del papel de la banca en la estafa hipotecaria, olvidarse del papel nefasto de la dación de la vivienda al banco que ahora lo ofrecen ellos como solución y centrar la salvación de miles de hogares estafados en una segunda oportunidad es casi un timo escrito en las reivindicaciones de #iniciativaleyvivienda. Y nos ha molestado que el abandono de la principal reivindicación de las PAH en la Iniciativa Legislativa Popular se haya quedado en el cajón de los olvidos sin ninguna autocrítica que significacria pedir perdón por el aislamiento que algunas de esas organizaciones sometireon a los que nos opusimos desde el inicio a semejante barbaridad.

Pero también como dice el arquitecto Fernando Caballero Mendizabal, “… la clave en esto del urbanismo es la titularidad del suelo (discúlpeme si me pongo un poquito denso, pero es que este es el meollo del asunto). Ciudades como Viena, que se suelen utilizar como ejemplo de la ingeniería social bondadosa, llevan un siglo poseyendo gran parte del suelo de su término municipal y construyendo vivienda social en sus terrenos. Esto se convierte en una poderosa herramienta a la hora de regular el mercado y ofrecer alquileres baratos que mantienen equilibrados los precios de los pisos. …”

Poner en el centro del debate no ya la titularidad del suelo sino la municipalización del mismo de manera que ese deje de ser un elemento central de la especulación y liberar el precio de la vivienda de ese suelo que es patrimonio de la humanidad y de la Biosfera. Siempre ha estado ahí. Eso, como poner impuestos gravosos a todas las propiedades que no son primera residencia para grabar la acumulación de patrimonio y evitar que cualquier regulación de los alquileres acabe con una reducción de la oferta dirigida a la venta por sus propietarios avispados.

Salva TORRES, 14 de abril 2021


NOTAS:

 


Print Friendly, PDF & Email

Escriba aquí su comentario

Aquest lloc utilitza Akismet per reduir els comentaris brossa. Apreneu com es processen les dades dels comentaris.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies